Mide unos 4 cm y está fabricado en hormigón vibrado, lo que le da resistencia y un acabado único.
Con su mano en la orejita y esa expresión de picardía, este microbuda transmite curiosidad y dulzura, como si estuviera escuchando atentamente un secreto.
Perfecto para decorar pequeños rincones o para llevarlo contigo como un amuleto que te recuerde escuchar más al corazón y menos al ruido del mundo.







