Con su gesto de entrega amorosa, este Buda transmite el consuelo de una presencia que acompaña, la caricia de lo invisible cuando más se necesita.
Su postura inclinada, con las manos juntas y la cabeza apoyada suavemente, recuerda a un niño dormido en paz… o a un alma que ora sin decir una palabra.
Inspirado en la compasión como forma de vida, Megumi No Yume (めぐみの夢) —el sueño de la gracia— es ideal para espacios donde se honra el amor sereno: altares, rincones sagrados, o al pie de un bonsái que florece en silencio.
Color: Beige y Gris
Material: Cerámica y Piedra








